
Nos acercamos a la puerta, esta se abre sola, la Bodega nos recibe.

Entramos, al fondo la mesa preparada, el vino a punto de ser catado.

Seguimos entrando, se cierra la puerta.

Jose antes de cenar, aparentemente todo es normal.

Y de repente, gran misterio de las noches de Bodega, se produce un cambio total en la fisonomia.
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